´Lo conocemos todo
José Inés Figueroa | CD. VICTORIA | Publicado el 05 de junio, 2026
Aquí sí sabemos quién es quién entre nosotros.
Sabemos, que el doctor AMÉRICO VILLARREAL ANAYA es una persona honesta, trabajadora y visionaria, que como Gobernador ha remontado el atrasado en que sumió al Estado el pasado gobierno, borda sobre futuro y proyecta a mayores estadios de bienestar a los tamaulipecos.
También sabemos que el ex gobernador prófugo y su familia, han usado el servicio público para el enriquecimiento, que antes de entrar a la política vivían en precarias condiciones y se fueron como grandes potentados, amasando millones de dólares en cuentas en Estado Unidos y “sepultando” otras cantidades fabulosas, producto de sus latrocinios, en discretos predios custodiados por Policías del Estado que se adjudicó mediante reformas torcidas a la legislación local.
Ninguno de los dichos con los que se ha tratado de endosar al gobernador AMÉRICO, ha llegado a los tribunales, ni cuenta con fuentes y elementos de prueba que den sustento a aquellas aseveraciones, las más desde el anonimato, por medios harto cuestionables.
Todos, absolutamente todos los delitos de que se ha acusado a FRANCISCO JAVIER GARCÍA CABEZA DE VACA y su parentela, están sustentado en hechos públicos y notorios, en evidencias abundantes y testimonios de personas vivas y serias.
Esa última acotación se encaja en la historia de todos los cómplices de los delitos y testigos de los que ha inventado a terceros el exgobernador de triste memoria, providencialmente están muertos, los más, víctimas de ataques violentos en los que igual, la impunidad ha sido la constante.
En todos estos años, el exgobernador prófugo no ha podido desacreditar ninguna de las acusaciones que se le han hecho.
Permanece evadido de la prisión, a partir de artilugios y más delitos de corrupción que ha animado.
En el primer juicio, siendo gobernador, la Fiscalía General de la República y la Comisión Instructora de la Cámara de Diputados, encontraron procedente la acción de la justicia por la contundencia de las acusaciones; la evadió, comprando un puñado de diputados para completar la mayoría calificada y ejercer un fuero a la carta, desde el Congreso Local.
Se fue huyendo antes de concluir su mandato sabiendo que ya sin fuero, la cárcel le era inevitable.
Desde entonces, compró tantos jueces, las veces que fue necesario, del viejo poder judicial de la federación corrupto y corruptor, para que le extendieran amparos aberrantes, a los ojos de la legislación vigente, prolongando su impunidad.
Hoy mismo, lo dijo ayer el diputado federal ARTURO ÁVILA, el exgobernador de Tamaulipas la hace de “informante de agencias yanquis, y por eso no lo tocan en territorio gringo. Pactó inmunidad como todo un delincuente, mientras en México tiene ficha roja y es buscado por sus narconexos”.
Ya sabe, en el podrido sistema de justicia norteamericano, cualquier delincuente de la calaña de CABEZA DE VACA puede tener consideraciones, a cambio de que señale a otros presuntos infractores, aunque carezcan de veracidad sus aseveraciones.
A AMÉRICO lo conocemos desde que su papá, del mismo nombre, fue Gobernador, y él, como profesionista de la salud especializada, atendía pacientes en un consultorio del Hospital General.
Siempre sin desatender la consulta privada, como la mayoría de sus colegas, luego que su progenitor ya no despachaba en Palacio, escaló en variadas responsabilidades dentro de la Secretaría de Salud, en Tamaulipas y en el centro del país, siempre trabajando, nunca alardeando de privilegios, como se podría hablar de muchos otros hijos de encumbrados políticos en la historia.
AMÉRICO sí puede hablar de herencias, no como el hijo del gallero, quien solo agarró un cargo público, en los bajos dosmiles, y ya andaba traficando influencias para poder cercar un predio de su papá -eso dijo al funcionario en México que fue a pedir el “apoyo”-, pero luego “justificó” los millonarios depósitos en bancos texanos diciendo que eran “producto de la herencia de su padre”.
Que digan misa.
Nosotros sí sabemos quién en quién, nos unimos en el rechazo de las falsas imputaciones y exigimos justicia, para que los delincuentes ahora cobijados por las autoridades allende El Bravo sean sometidos a buen resguardo.
El juicio de la historia ya está actuando.
El divino aún espera.